
Isla de Man
Hola a todos de nuevo. Estoy encantado por haber logrado por vez primera ganar dos carreras en MotoGP de manera consecutiva. Sin embargo, ya sabéis que en mi columna caben otras cosas además de las carreras, así que antes que nada quiero decir que me hace mucha ilusión poder estar próximamente de visita en la Isla de Man, en el prestigioso Tourist Trophy. Se confirmó la semana pasada que iré allí a darme una vuelta con la Yamaha R1, en un acto de Dainese, y también que estará a mi lado Ángel Nieto y Mela Chércoles, que nos acompañará en esta aventura y que no creo que se atreva a ir de paquete conmigo por la isla. Yo tampoco me atrevería a ir con uno como yo de paquete, la verdad….
Más mantequilla
Mientras escribo estas líneas, en el aeropuerto de París Orly, Héctor me está pidiendo un bocadillo para desayunar y me pregunta desde la barra si lo quiero con mantequilla o mayonesa. Le digo que mantequilla, claro. Qué casualidad que estemos en el país en el que a todo le ponen mantequilla. Así me llaman en el box mis mecánicos. Me dicen Butter and Hammer (mantequilla y martillo), pero esto ya lo he explicado otras veces.
Un desafío especial
Antes de viajar a Le Mans, tuve tiempo de afrontar el desafío que me propuso TVE. Fruto de la celebración del lago en Jerez, se les ocurrió que echara una carrera contra el nadador Rafa Muñoz en una piscina, pero él lastrado con un mono que le hizo Dainese, más el casco, los guantes y las botas. Yo iba esta vez con bañador y sabía que le iba a ganar, pero el tío tiene una potencia bestial, porque su espalda es el triple de la mía, y no quedó muy lejos de mí. Después, fuimos a jugar un rato con las chicas de la natación sincronizada, que estaban allí entrenando, y nos sacaron por los aires. Por cierto, además de grandes deportistas, son tan guapas como dice su fama y tienen muy buenos cuerpos.
Mucho entrenamiento
Creo que una de las claves para el nivel de rendimiento que estoy ofreciendo este año, mejor que el pasado, ha sido el hecho de que mi padre me recordara que debo entrenar más encima de la moto. Hacerlo así me ha permitido, además, amar más este deporte y cada vez tengo más ganas de entrenar y de mejorar pequeñas cosas entre carreras. Sé que así se corren riesgos de lesiones. Bautista ha sido el último en tener mala suerte haciendo motocross, como antes la tuvimos Rossi, Simoncelli o yo, que me rompí un dedo. Es un riesgo que hay que asumir. Si te quedas tumbado en el sofá de casa, a no ser que seas muy imbécil, es imposible que te caigas y te hagas daño. El otro día, hablando en el gimnasio con Marcos y Ricky, comentábamos si hacer mountain bike o no. Mi preparador era partidario de no hacerlo, para prevenir lesiones con cualquiera caída, y sustituirlo por bicicleta estática, de la que no te puedes caer.
Niveles de riesgo
Entrenando, existen diversos niveles de riesgo. Hacer motocross es un nivel muy alto. Con motos pequeñas en tierra, se reduce. Y si entrenas con motos aún más pequeñas, el riesgo es aún menor. Pero en general, también lo que esto te aporta como entrenamiento es inversamente proporcional al riesgo, aunque el trabajo específico que yo hago me sirve más que el motocross, que te aporta más forma física y control en determinadas situaciones, pero ni te da paso por curva ni otras cosas. Dicho esto, espero que Bautista se recupere lo antes posible, porque es un piloto muy rápido.
El mercado
Al llegar a Le Mans, coincidimos en la sala de prensa Rossi, Stoner, Pedrosa y yo, bombardeándonos los periodistas con preguntas relacionadas con el mercado. Cada vez comienzan antes los rumores y se parece más a la F-1, como cuando Alonso dijo con un montón de antelación que se iría a McLaren. Nunca ha pasado que los cuatro mejores de MotoGP terminemos contrato a la vez y, la verdad, fue divertido ver cómo preguntaban a los demás pilotos, porque a mí casi no me tocó lidiar con ese toro. Además, sé que las ofertas que tenga de Yamaha y las otras marcas dependerán de los resultados que consiga en la pista…
La carrera
En Jerez ya dije que sería difícil que se volviese a dar un inicio mío tan malo como el de allí, pero también un bajón tan grande de los demás en la segunda parte. Con lo primero acerté, pero con lo segundo no, porque Valentino bajó su rendimiento más de lo que imaginaba. Y al acabar pregunté por Stoner y Pedrosa, porque sólo salían los cuatro primeros en la tele y me los esperaba más arriba. Para el espectador es peor, pero para mí y Yamaha es mejor, porque ya estamos otra vez Valentino y yo casi solos arriba.
El duelo con Rossi
Cuando vi que a Pedrosa le pasé rápido y que mantenía con facilidad la rueda de Rossi, se esfumó la prisa por pasarle. Le fui estudiando para luego escaparme, aunque antes tuvimos un rifirrafe en el que no me vi muy seguro y preferí esperar, porque era arriesgado apretar en ese momento. Cuatro vueltas después, sí que salió bien, aunque no me acuerdo bien si le pasé en el mismo sitio. Siempre me cuesta recordar los adelantamientos y luego no sé explicárselos a los periodistas. Es porque estoy muy concentrado en lo que estoy haciendo y, en cuanto pasa algo, pienso en la acción siguiente.
Mugello
No me imagino haciendo una celebración en Mugello en caso de victoria al estilo de Jerez o Le Mans. Allí siempre hay invasión de pista y es la casa de Rossi, por lo que puede haber algún loco que intentase sacarme de la moto o hacerme algo. Puedo asegurar que no habrá celebración en la pista y, en todo caso, sería después… Aunque más difícil que hacer algo así será ganar la carrera. La de las palomitas delante de la tele me gustó mucho y, sobre todo, resultó menos peligrosa que la del agua, porque no me ahogué mientras masticaba.